¿Fue Compañeros la mejor serie de la historia?

Efectivamente, sí.

En la época en la que los pantalones acampanados habían llegado a nuestras vidas, y en la que los mechones engominados en la cara nos parecían atractivos, una cadena de televisión se propuso crear una droga letal para las niñas de 12 años: una serie de gente guapa que va al colegio.

Yo quería que en mi escuela pasaran esas cosas: que pudiera irme a jugar al billar entre clases, que hubiera una máquina de refrescos donde poderse apoyar para hablar con los coleguis, que el chico rebelde y repetidor de mi curso fuera Antonio Hortelano… no sé, típicas cosas guays que se desean a esa edad.

Yo, posiblemente, era la persona más fan de Compañeros que existía en el mundo, pero vivía en un gran vacío existencial, porqué me había perdido los 40 primeros capítulos de la serie. Nadie me avisó de que se estaba produciendo el gran fenómeno televisivo de los 90, y me pasé un tiempo ignorando este hecho tan importante. Pero el día que se emitió el capítulo 41, el de la playa, empecé a notar los primeros síntomas de lo que se iba a convertir en una obsesión difícil de curar: la que ahora me lleva a escribir este post.

Yo quería grabarme todos los episodios en cintas de vídeo y guardármelos para siempre en mi armario, pero al final, por alguna extraña razón, no lo hice. Al menos, no con todos.

Ahora me he dado cuenta que están todos colgados en Youtube, pero me he obligado a no revivir esas historias de carpetas y morreos porqué, si lo hago, entraré en tal depresión de saber que todo eso ya ha pasado, que me veré obligada a inventar una máquina del tiempo, para volver a la época anterior al Efecto 2000, y quedarme a vivir allí para siempre.

¿Qué pasó con Compañeros? ¿Por qué nos volvimos locos? ¿Porqué queríamos ser ellos? ¿Porqué el Azcona era el único cole al que queríamos ir?

A continuación os doy los 20 motivos de por qué Compañeros marcó un antes y un después, en nuestra manera de ver el mundo:

  1. Descubrimos cuáles eran los pensamientos de un bebé, porqué al pequeño Guille, el hijo de Ana, le pusieron voz en off. Poca broma con esto, porqué me atrevo a decir que fue lo más innovador que se había visto hasta el momento en televisión. Desconcertaba un poco, pero creo que es clave para entender la evolución del mundo audiovisual a partir de ese momento.
  2. Pusimos cara a La chica de la curva de la leyenda urbana. Nunca antes habíamos podido imaginar que era Nadia la que se escondía detrás de esa terrorífica historia.
  3. Nos demostraron que Francis Lorenzo era la mejor comadrona que te podías encontrar en la vida, cuando ayudó a parir a Isabel entre los escombros del colegio.
  4. Nos hizo coger pánico a cualquier rasguño que viéramos en una pared, porqué significaba que el edificio se podía caer en cualquier momento.
  5. Nos traumatizó a la hora de donar sangre, porqué temíamos que nos pasara como a Marta: que al mirar los resultados, nos diéramos cuenta de que somos adoptados.
  6. Aprendimos que las drogas eran malas gracias al hermano de Quimi.
  7. El mismo que nos hizo ver que pintar desnuda a la novia de tu hermano, con Mikel Erentxun de fondo, era la traición más cruel de la historia.
  8. Con el capítulo Grandes Decisiones (mi favorito), aprendimos a darnos besos con lengua en las montañas rusas con Quimi y Valle, y a tener hijos no deseados con Isabel y Eloy.
  9. Descubrimos que un personaje lo podía encarnar más de un actor a lo largo de una serie. El hermano de Eloy lo interpretaron tres personas: uno de los niños del club Megatrix, el Bola, y uno que, con tanto lío, no supe ubicar hasta después de muchos capítulos.
  10. Vimos que para simular un flashback de Valle, solo tenías que hacer un montaje de su hermano Lolo con peluca y ya está.
  11. Valle nos enseñó, a todas las niñas de España, que el sujetador era una prenda innecesaria. Y Luismi nos explicó la maniobra para quitárselo a Sara si, por alguna extraña razón, ella decidía llevarlo puesto.
  12. Aprendimos que estar atento en clase estaba sobre-valorado, y que lo importante era ponerte con la silla al revés, y morrearte con el compañero que tuvieras detrás.
  13. Aprendimos que el Karma existía cuando vimos como César se iba de juerga con los más malos del colegio, y años más tarde se caía del acantilado en No te Fallaré. Crueldad máxima, por cierto.
  14. Nos hizo coger miedo a todos los calvos con gafas de sol que nos encontrábamos por la calle, por culpa de Total Death, un juego de rol en el que Quimi y Valle se vieron involucrados y que, ya que he sacado el tema, confesaré que no entendí un carajo. Si os preguntáis si he ido a buscar el nombre del vídeo-juego, la respuesta es no. Y si creéis que me falta un hervor, la respuesta es sí.
  15. Nos hizo experimentar el efecto 2000 como algo bueno, al vivir-lo con la deseada reconciliación de Quimi y Valle delante de un delfín. Amor absoluto.
  16. Nos hizo odiar a nuestros profesores porqué nosotros no teníamos ni a Felix ni a Marisa.
  17. Nos hizo (vale, tal vez solo a mi porqué estoy enferma de la cabeza) rebobinar la escena del reencuentro de Isabel y Eloy en el capítulo El Último Viaje, para examinar los gestos y descubrir si él le daba los besos con amor o no. (Entiendo que ésto os sobrepase).
  18. Nos hizo enamorarnos de Quimi cuando éste enseñaba a Nadia a jugar al billar. (Yo es que con Valle no me identificaba, pero con una niña de 13 años sí).
  19. Nos hizo darnos cuenta, gracias a Arancha, que con aparatos en los dientes también se podía ligar.
  20. Y nos mostró el culo de Antonio Hortelano en un Full Monty de todos los chicos de la pandilla. Reconozco que ese detalle me tuvo obsesionada bastante, supongo que porqué tuve la imagen en pausa más tiempo de lo que me tendría que haber permitido.

Y hasta aquí mi declaración de amor. Podría alargar el brazo, coger el libro de Compañeros que tengo en mi estantería y ponerme a transcribir uno a uno todos los diálogos de las escenas más míticas de la serie, pero creo que me voy a frenar porqué no quiero que os asustéis (más).

No obstante, espero haberos convencido de lo maravilloso que fue todo.

¡Ay Compañeros! La vida no fue igual sin ti, sin ti la vida ya no es nada.

Los 15 motivos reales por los que lloramos viendo Titanic

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Por una cuestión geográfica y generacional, la desgracia que todas esas familias vivieron el 15 de abril de 1912 nos tocó muy de refilón. Pero James Cameron nos presentó un peliculón en el 97, con el que más de uno hicimos un drama bastante importante. Pero lejos de centrarnos en la pena que supone la muerte de centenares de inocentes, os voy a explicar los verdaderos motivos por los que, en realidad, lloramos viendoTitanic.

1. No somos ricos.

Es horrible vivir con la sensación de saber que no podemos permitirnos comprar-nos esos corpiños ajustados de millonaria, ni ponernos esos sombreros de Infanta. Nuestra vida es bien distinta a todo aquello, porqué nos movemos en metro o en autobús, y el día que nos ponemos algo en la cabeza, es un moño mal hecho atado con una goma, que hemos encontrado en el suelo de la habitación.

2. No tenemos suerte jugando al poker

Personalmente tiendo a no tener suerte ni jugando al bingo, ni al parchís, ni a la oca, ni al cinquillo. Pero bueno, pongámonos en el caso de que lo petamos fuerte en un golpe de azar: de verdad tenemos vidas tan a tope de adrenalina, que nos jugamos viajes en barco con gente desconocida en un bar? No, amigos, como mucho nos jugamos cuatro chuches con la familia, el día de año nuevo.

3. No tenemos tanta memoria como Gloria Stuart

Si que es verdad que si yo hubiera conocido a un maromo buenorro de tercera clase, en un barco que al final se hunde y muere gente, quizá me acuerdo. Pero cierto es que no me acordaría de las conversaciones de la peña random del barco, ni del orden de los pasillos. Se le ha de reconocer a la señora, que nos lo explica todo con muchos detalles.

4. No seremos jóvenes eternamente

Este es el primer momento triste de la película: en el que esa señora de 100 años se da cuenta que una vez tuvo el cuerpazo de Kate Winslet y que ya no.  Además la pobre anciana tiene que soportar que su propia nieta la trate de loca. Que digo yo, que si la muchacha no se creía que su abuela era la del retrato, por qué la acompaña a conocer a esos señores del submarino? No será mejor que se quede en casa descansando como las mujeres de su edad?

 

5. No tenemos la elegancia de la madre de Rose

Hay un momento en la película que a mi se me quedó grabado en la mente: cuando la señora Ruth Dewitt Bukater le ata el corpiño a su hija Kate Winslet con una mala ostia bastante importante. Esa mujer, fluir, no fluía demasiado. Creo recordar que estuve tiempo atándome los cordones de los zapatos del mismo modo, como si así se me fuera a pegar un poco de glamour.

 

6. No tenemos tanto equilibrio

Me refiero a cuando Rose se quiere tirar por la borda y al final no se cae, o al famoso momento de la pareja haciendo el avión en la proa del barco. Yo hago eso y en vez de “I’m flying, Jack”, le suelto un “I’m falling to the water, Jack”. No habría sido tan romántico y la historia de amor de la película se habría acabado muy rápido, pero bueno, algún beso del Dawson nos habríamos llevado.

 

7. No ligamos así de rápido ni de casualidad

Hablo de cuando Rose sale a dar un paseo por la cubierta y, de repente, el tío más guapo del barco se le queda mirando como si se le hubiera aparecido su amor de la infancia. Que luego va Kate y en vez de aprovechar la situación, decide pasar de él completamente. Súpernormal el tema.¡Como para ir ignorando a Jacks Dawson por la vida!

8. No nos conocimos en un lugar tan bonito

Qué suerte tienen Jack y Rose que se conocen en la proa de un trasatlántico al que llaman el buque de los sueños, y no en el aula de una universidad o en la puerta del lavabo de una discoteca.  Eso es romanticismo y no lo nuestro. Vale que no les acabó de salir bien la historia, pero hay situaciones reales nuestras que no se arreglan ni con Celine Dion de fondo.

 

9. No somos Alex Owens-Sarno

Os preguntareis quién es esa. Pues bien: es la niña de tercera clase que baila con Jack en la fiesta. Yo en el 97 seguramente tendría la misma edad que ella, y fue cuando me empecé a plantear dudas existenciales del tipo: por qué yo soy yo, y no soy esa niña? Como ha llegado a hacer un casting para salir en una película bailando con Jack Dawson? Por qué ella está en el cine y yo haciendo deberes de ciencias naturales? Por qué no está gritando histérica si Leonardo DiCaprio le está hablando?

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10. No tenemos un apellido tan guay como DeWitt Bukater

Soy tan fan de este apellido que fue mi título de fotolog durante un tiempo. Aunque cuando salió la película creía que era mucho más complicado que lo que en realidad es. Algo tipo supercalifragilísticoespialidoso. DeWitt Bukater es el apellido más olvidado de la historia, porqué la mismísima Rose (SPOILER) lo cambia por “Dawson” al final de la peli. Muy bonito el detalle pero no mola tanto.

 

11. No nos van a pintar así en la vida

Bueno, yo no sé lo que haréis en vuestra vida privada, pero creo que hay que cumplir varios requisitos para que eso pase, y yo lo veo complicado: Primero tenéis que estar prometidos con un hombre al que os gustaría escupir en la cara, pero que esté tan obsesionado con casarse que os regale un diamante carísimo. Segundo, que el novio que habéis conocido cuando os intentáis lanzar al mar, sepa dibujar muy bien. Y tercero, que tengáis los santos ovarios de ponerle de excusa un collar, para que os pinte en pelotas. La cara de los señores del submarino cuando volvemos del flashback, me representa.

 

12. No nos quedaba tan bien la mano en el cristal empañado

¿Cada vez que estáis en un coche con el cristal empañado, ponéis la mano para recrear la escena de Jack y Rose en el carruaje que va hacia las estrellas? Efectivamente sí. No lo podéis negar. Es como ir a París y no visitar la Torre Eiffel: es algo obligado. Estoy segura que si queréis limpiar el cristal para poder ver, primero ponéis la mano así y luego ya quitáis el vaho.

13. No entramos en un bote con tanto arte como esa gente

Yo cuando me subo a la vagoneta de una atracción de agua, sufro por mi vida a niveles exagerados. Mi cara al pisar ese suelo que baila sobre un líquido tan agradable de ver, es de pánico total: como si estuviera cruzando un puente hecho con cuerdas, a quince metros de altura. De esos que salen en las películas de niños que se pierden, y que tú piensas: quizá antes doy la vuelta a la Tierra, antes de pasar por aquí.

 

14. No sabemos bañarnos en agua fría sin mojarnos primero la nuca

Yo los shows que hago para entrar en el agua son para grabarlos. Aunque estemos en agosto y en nuestras espaldas se pueda freír bacon del calor que hace, a mi me cuesta bastante dar el paso de lanzarme. No me quiero imaginar lo que sería entrar en agua que está a menos dos grados y que encima me llega hasta el cuello. Vale que (SPOILER) tengo que ir a salvar al tío más guapo del barco porqué mi prometido lo ha atado con unas esposas, pero es bastante duro igual.

15. No tenemos a Leonardo DiCaprio en nuestra vida

Esto lo he puesto en el último puesto como si fuera lo menos importante, pero es obvio que es el motivo principal por el que se llora viendo esta peli. Madre del amor hermoso, qué dura es la existencia! Durante mucho tiempo tuve un poster del DiCaprio ocupando toda la puerta de mi habitación, para que pudiera admirar lo guapo que era cada noche antes de irme a dormir. Es muy duro tener que asumir que el chico de la portada de la Superpop no forma parte de tu vida, y eso es para llorar bastante.

 

Y bueno, hasta aquí la reflexión sobre los motivos por los que este peliculón nos da tanta pena. Espero que Kate y Leo algún día se casen y que los espectadores carpeteros como yo, podamos ser un poco más felices. Ya que no me lo voy a quedar yo, prefiero que se vaya con Rose: imagino que un hombre que te enseña a escupir, no debe ser fácil de olvidar.

Melendi, el coach que quiero de marido

Melendi llegó a nuestras vidas cantando sobre cómo traficar con drogas y haciendo metáforas sexuales con el mar y los peces. Llevaba rastas e iba con las pintas del yerno que ninguna madre habría querido para su hija. En cambio, era el novio malote soñado por cualquier chica adolescente que se sintiera atraída por lo más malo del barrio.

A esa edad, yo era una pringada que hacía esfuerzos por descubrir las medidas exactas de los cubatas, y me creía alguien en la vida sabiendo cuatro acordes con la guitarra. Mi edad del pavo estaba en un punto álgido y me encontraba abrumada por el puntito macarra que caracterizaba los chicos rebeldes. Por eso no fue extraño que alguien apodado “el Milindri” provocara en mi un flechazo. Además, me sentía identificada con las letras dedicadas a mujeres de ojos verdes, y me creía una de sus posibles musas.

Para el segundo disco se cortó el pelo dejándose solamente cuatro rastas largas. Con eso demostró su madurez de quinqui adulto, mientras yo, que de adulta tenía poco, escuchaba de su voz que fumar mataba, pero que también mataban mis besos.

Sus canciones ya no hablaban solamente de porros, si no que el muchacho también se preocupaba por el hambre en el mundo, y por los novios abandonados en el altar.

Mientras no cueste trabajo fue el nombre de su tercer disco y el plan de vida estudiantil que yo llevaba en ese momento. En vez de estar por lo que tenía que estar, ese año entré en bucle con la canción de los volantes, donde Melendi pedía que no quería que volvieras a verle desnudo. Ya sabéis, típica frase que necesita escuchar una mala estudiante para concentrarse.

En 2008 sacó un disco en el que aparecía sentado en una mesa cenando, simulando ser la primera visita a casa de los suegros. Siempre pensé que quedaría muy guapo en el comedor de mis padres. Y es que, aunque parezca un macarra, es todo un sentimental.

Tenía temazos como los de antaño que trataban sobre cosas malas para la salud, pero también componía sobre crítica social y nos deleitaba con canciones de amor. De esas que me hacían soltarme la melena y descamisarme histérica cuando, sin venir a cuento, sonaban de repente en una discoteca, en esas noches de amor de garrafón.

Y un buen día volvió a salir en la tele, donde descubrí que se había convertido en un treintañero buenorro y que encima sabía hablar bien. Me planteé varias veces presentarme al concurso, solamente para cantarle la canción sentada encima de sus piernas, y pulsar yo el botón para llevármelo a mi casa. Y es que yo quiero ser su guerra todas las noches, y su tregua cada mañana.

En los siguientes años tuvo varios problemas para escoger un look para el pelo, pero exceptuando la arriesgada decisión de los rizos, me gustaron todos. Igual que las nuevas canciones, en las que hablaba de lo difícil que era el amor, cuando la persona en cuestión no sabe que existes. Y sí, Melendi, es durísmo: Es fatal verte con camisetas abiertas enseñando los tatuajes, y no poder decirte que han pasado ya diez años, y que si a los 15 te quería de novio malote, ahora a los 27 te quiero de marido.

OT El Reencuentro

Ha llegado el mes de octubre y con él el día más importante de la década: el concierto del reencuentro de OT1.

El día 31 voy a revivir lo que en 2002 viví como una de las experiencias más emocionantes de mi vida.

Esa vez estuve sentada como a siete kilómetros del escenario y veía a los triunfitos diminutos. Me pasé el concierto mirando la pantalla gigante, porqué no podía permitirme confundir a Verónica con Manu Tenorio.

Yo estaba completamente loca por OT, los amaba exageradamente, y estar allí compartiendo espacio-tiempo con los que ocupaban mi televisor cada lunes por la noche, me parecía bastante fuerte.

Este año se reencuentran en un concierto en Barcelona y he comprado entrada para pista: Estaré en el mogollón, entre empujones y pisotones, para poder lanzar-le piropos a Bustamante desde más cerca. Que se note mi madurez tras estos quince años.

¡No quepo en mi de la emoción! Llevo días atenta a las 16 cuentas de Instagram para no perderme ninguna foto de grupo, ningún abrazo de Bisbal y Chenoa, ni ningún cambio de opinión de Juan Camus sobre su participación en el evento.

Estoy muy emocionada, y desde aquí quiero dedicar un espacio a los 16 participantes de OT1 que marcaron, todos a su manera, mi preadolescencia.

 

GENO

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Ella fue la primera expulsada, pero no por eso la menos carismática. De hecho, fue la única persona que participó en dos ediciones de OT, la que creó uno de los hashtags más grandes de la historia #sufrocomogeno, y la única que hizo un dueto con Raúl de Sueño Su Boca (¿hay alguna cima más alta en el mundo de la música?).

La verdad es que Geno, por una cuestión de tiempo, no me marcó demasiado, pero uno de los temazos más grandes de Fórmula Abierta fue Mi cruz, mi fe, y lo cantaba solamente ella. Además pocos cantantes hacen un “oh, no, no, no” tan sentido como Geno.

MIREIA

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Fue de las primeras voces que escuché y la responsable de hacerme conocer este temazo de Thalía. Fué la rubia de Fórmula Abierta, los Abba de nuestro país, y todos sabemos que si hubieran sido dos morenas no hubiera tenido tanta gracia. Crearon el hit de ese verano,  Te quiero más, y desbancaron a la Macarena del top 1 de coreografías. Quizá creéis que exagero, pero es que yo esta canción la he bailado hasta sentada en una butaca del cine.

Tengo que decir que, no hace mucho, estuve escuchando, en bucle, una canción que Mireia colgó en Youtube. Posiblemente yo sea la única persona del mundo que se la sepa de memoria. Yo os lo comento como dato, pero no os pido que lo entendáis.

JAVIAN

javian

Solamente por presentarse con este nombre artístico me parece necesario admirarlo. En Twitter le llaman Javián de OT2 y me hace bastante gracia. Ya fue poco conocido en su edición como para que encima lo coloquen en otra. Al menos no dicen que es de Gran Hermano 3. Algo es algo.

Este chico me da un poco de pena porqué siempre lo veo como triste. En la peli de OT salía explicando que no tenía fans, y en los próximos documentales dice que él no merecía estar en el concurso. Sí que es verdad que sin él, yo posiblemente no hubiera conocido nunca las canciones de Maná, pero no sé si es necesario martirizarse tanto por eso. ¡Javián te queremos!

ÁLEX

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Aunque fuera el rubio de ojos azules de la Academia, y tuviera el acento catalán más natural y sexy que había oído hasta el momento en un programa de televisión, Álex no era mi favorito: lo tenía colocado en un tercer puesto por debajo de Bustamante y Bisbal. Aunque tengo que reconocer que muchas tardes cuando volvía del colegio, me imaginaba cantando a dúo con él, la canción de Te extraño, te olvido y te amo. Todo muy pasional.

Su momentazo en OT fue cuando cantó Pisando Fuerte como cancion de despedida, con Nina llorando a lágrima viva en la pantalla del fondo y Busta desmoronándose en directo por el adiós de su amigo. No los culpo porqué realmente fue un drama: Juan no paraba de cargarse a gente.

NATALIA

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Con ella aprendí el significado de la palabra “benjamina”. Era la más joven de la edición y Carlos Lozano no paraba de repetir eso todo el rato. Acabé pensando que era su segundo nombre. A Natalia-Benjamina le copié todos los gestos y todos los giros que hacía con la voz en la actuación con Álex, para así poder expresar mi amor hacia él correctamente.

En OT solamente iban a sacar disco los primeros finalistas, ya que era la gracia y el premio del concurso, pero Natalia fue la primera en romper esa norma y sacó uno al salir del programa. Lo petó bastante, pero no era muy difícil, ya que Vas a volverme loca es, posiblemente, el mejor single de la historia de la música. Aunque los que está sacando ahora, también molan bastante.

JUAN

juan

Le echaron en la famosa gala 7. Fue la gala donde lloró Bustamante y en la que yo me enamoré de él (de Busta, no de Juan). Pero el señor Camus, con su expulsión y su You’ll be in my heart, estuvo presente, en todo momento, como banda sonora de mi enamoramiento. Además yo ese día cumplía 13 años y lo tengo como muy marcado en mi vida.

El público le salvó varias veces de la expulsión (en Gran Hermano Vip también), pero se ve que el primer disco no le triunfó mucho en España, pero en cambio en Alemania sí.

Mi sueño es poder conocer, algún día, un fan alemán de Juan.

¡Juan ven el 31!

ALEJANDRO

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De Alejandro tengo muy presente su cuando ellas mueven suuuus caaadeeeraaas. Temazo extremo. Yo me hice bastante fan de su primer disco, aunque no me lo compré. Mi canción favorita se llamaba Quince años, una canción que le dedicaba a una chica de esa edad. Yo aún era más joven pero me sentía bastante identificada con ella, como con la del Dúo Dinámico.

Ahora la estoy escuchando y me he dado cuenta que básicamente es Alejandro dando calabazas a una cría, y me acabo de decepcionar enormemente porqué yo creía que me amaba.

Otro temazo posterior que me encantó fue Las Horas. Cada vez que miro un reloj o se habla de la película de Nicole Kidman, inconscientemente la empiezo a cantar.

NAÍM

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Naím me cautivó con la entrada de la segunda estrofa de Everything I do, I do it for you. Su Looking to your heart hizo que me quedara embobada en la pantalla durante el resto de la canción, con una expresión parecida al emoticono de los corazones en los ojos.

Duró bastantes semanas, pero cuando estuvo nominado con Bustamante lo mandamos a casita. Yo no voté, pero me alegré de la decisión por una cuestión de prioridades.

Naím fue al concursante que más veces vi cuando me dedicaba a perseguir a triunfitos por la calle, pero nunca conseguí una foto con él porqué era la típica fan idiota que se quedaba detrás mirando como todos se colaban.

GISELA

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Gisela siempre fue mi favorita y la que quería que fuese la esposa de Bustamante por los siglos, de los siglos, amén. Me pasé meses y meses analizando los gestos y miradas entre los dos durante las actuaciones, para poder detectar señales de su amor oculto. Después, con los años, descubrí que estaba todo el culebrón colgado en Youtube, pero nunca terminé de verlo porqué me ponía triste. Tan triste como beber agua sin este tutorial.

Todo el mundo espera la canción de Chenoa y Bisbal para el reencuentro, pero yo cuento los días para revivir el Vivo por ella que tanto analicé y que tanto me marcó.

NURIA

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La Fergó abrió la veda en eso de cantar en español en medio de una canción en inglés. Cuando vi la actuación aluciné. Pensé: ¿ésto es normal? ¿Nina ha permitido que no se aprendiera la letra real? ¿Se ha colado la de Noches de Bohemia en mitad de una canción de Chenoa?

Se quedó a las puertas de ser finalista, cuando estuvo nominada con Bustamante. Toda mi clase se indignó con su expulsión, pero yo estaba contenta porqué no podía soportar la idea de que mi gran amor quedara fuera.

Aunque tengo que decir que Nuria era muy guay, y si la canción de Rosana ya era para llorar y cortarse las venas por si sola, cuando la cantó ella al despedirse ya fue el drama de la vida.

VERÓNICA

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A ella siempre la recordaremos con el “mi Vero” de la pizarrita de Rosa salvándola de las nominaciones. Mi primer recuerdo de ella es de la gala 4 con Quiero vivir la vida amándote. Caminando como si mantuviera el equilibrio yendo hacía la pastilla del final de la pasarela donde se encontraba Busta. Ese u-ié-ié desafinado lo estuve cantando durante semanas.

Fue la sexta finalista y la culpable de que expulsaran a Gisela, pero era monísima y entrañable y no te podía caer mal. Me gustaba su risa y los michelines de persona delgada que se le hacían cuando se sentaba mal en el sofá del Chat de OT. Es una imagen que mi cabeza ha retenido, no sé por qué.

MANU

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Dime que tu pieeeeeeeel será mi pieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeel. ¿Más fan de este temazo?

Su rollo Paul Newman iba más enfocado a un target de madres y abuelas, pero tengo que reconocer que estuve enamorada de Manu Tenorio una semana.

El motivo fue que mi primera foto con un triunfito fue con él. Estuve tan impaciente por ver como había quedado, que abrí la cámara antes de tiempo. Sufrí fuertemente durante la espera del revelado, porqué tenía bastantes números de haberla perdido. Finalmente se salvó, pero quedó de color naranja. Aunque eso no impidió que fuera mi foto favorita durante meses.

CHENOA

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Se puso de moda que si querías a Bustamante, no podías querer a Chenoa. Todo porqué me alegré de que quedara cuarta. Pues obvio, el amor es así. Pero a mi ella me gustaba igual. Era la segunda en mi rànking de chicas.

Es la Jennifer Aniston de nuestro país y la que mejor se pasa el micro de una mano a otra.

Mi amor por ella llegó al punto más alto un día que fui a hacer de fan. Ella me acababa de firmar un autógrafo y yo estaba con la cámara en la mano, esperando que alguien nos fotografiara juntas. Los otros fans me echaron para atrás, y fue Chenoa la que, al ver que me alejaba, pidió que alguien nos hiciera la foto. Salí con ojos de histérica pero feliz como una perdiz.

Sus canciones ocuparon mi nick de Messenger durante mucho tiempo.

BUSTAMANTE

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Bustamante fue el cuarto amor platónico-obsesivo que tuve en mi vida después de Brian Littrell, Leonardo DiCaprio y Antonio Hortelano. Aunque se empeñara en negar-lo, él era un Superman.

No recuerdo una alegría mayor a la que experimenté cuando Pilar Tabares anunció que él era el tercer finalista.

En esa época, mi vida estaba básicamente centrada en él. Mis regalos de cumpleaños y de Navidad eran cosas de Bustamante, en mi casa solamente sonaban sus canciones, y el viaje familiar de ese verano fue a San Vicente de la Barquera, su pueblo natal.

Después de OT lo fui a ver varias veces. No podía aceptar que ese chico dejara de formar parte de mi vida. Un día casi se come una puerta giratoria por mi culpa, porqué me lancé sobre él para darle dos besos.

Ahora ya estoy más o menos curada, pero aun guardo camisetas y calcetines con su cara.

BISBAL

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Él era el otro David y mi segundo en el ranking de amor. En OT era el rey de los rizos y de las vueltas, pero yo me hice fan máxima con los gorgoritos de Nada cambiará mi amor por ti. En ese momento entendí mucho a Chenoa.

Bisbal no fue a Eurovisión y aun me sorprende, porque Corazon Latino, el Alma en Pie y Miénteme son de los temazos más buenos que he oído nunca. Espero que vaya tres años seguidos con ellos.

Con Bisbal no pude hacerme ninguna foto cuando salió de OT, ni me firmó nunca ningún autógrafo, pero un día, después de varios empujones, conseguí que me diera un beso en la mano. Os mentiría si os dijera que yo no me la besé justo después. Durante meses estuve contando que él y yo nos habíamos dado, indirectamente, un pico.

ROSA

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Fue la favorita de la audiencia desde el principio hasta el final. Era una mujer entrañable, achuchable y real. Podía gritar en medio de una canción que se había equivocado de letra, y la gente siempre la elegía como la mejor. Quizá porqué la mujer tenía un vozarrón importante.

Estuve cantando Europe’s living a celebration con la z durante mucho tiempo, porqué la versión que escuchaba era la de la gala, y allí decía Pazión en vez de Pasión. No ganamos Eurovisión, pero ese año vivimos intensamente el festival. Lo mejor de la canción era la coreografía, aunque no sé si Geno opinaría lo mismo.

Actualmente soy bastante fan de los videos que cuelga Rosa en Instagram contando cosas, y envidio bastante el tipazo que se le ha quedado.

 

 

Y bien, hasta aquí mi reflexión. 

¡NOS VEMOS EL 31 en el Sant Jordi!

Estoy histérica no, lo siguiente.