¿Odias tu trabajo? Yo sí. (parte 2)

Hay algún placer mayor al que se experimenta cuando se sale del trabajo? Posiblemente sí, pero ahora mismo no tengo el gusto de estarlo ejerciendo. Además, como mi memoria ha quedado atrofiada desde que bebo cerveza estoy aquí currando, pues no puedo compararlo con nada agradable que haya vivido, porqué no me acuerdo.

Hay ocho horas al día en las que me convierto en un deshecho humano. Me dedico a responder al teléfono usando frases como si fuera un robot, con la cabeza totalmente desconectada de lo que estoy diciendo. A veces incluso mezclo los argumentos de una cosa con la definición de otra, el sujeto de una oración con el predicado de otra. Como en el juego de los disparates.

Y si en ese momento de desequilibrio verbal, alguien me toca el hombro para hacerme una pregunta, entonces ya no me hago responsable de lo que pueda salir por mi boca.

La primera parte de la tortura empieza por las mañanas, pero el camino hacia el infierno a esa hora lo llevo medio bien, porqué mientras voy andando hacia el trabajo, mi cabeza aún está durmiendo y no es consciente de donde va. Una vez llego allí ya sí, entonces empieza la cuenta atrás de minutos interminables, en los que solamente sueño con salir de esa cárcel e irme a mi casa, aunque sólo sea durante las dos diminutas horas que tengo para comer.

Algo que ayuda mucho en estos casos de desesperación laboral, es ver que en la calle hace un sol espectacular. Así, cuando vuelvo al trabajo por la tarde, puedo imaginar a toda la gente que está tomando el sol en la playa mientras yo muero del asco fuertemente.

Es muy guay, porqué tengo cuatro horas más para pensar en todos los sitios en los que podría estar y no estoy. Y aunque mi mente aún no se ha recuperado de la excitante y divertida mañana de quejas de clientes, la nueva rueda de llamadas ya se ha puesto en marcha, para deleitarme con una maravillosa tarde de lunes intercambiando gritos con gente desconocida.

En fin, no quisiera provocaros el llanto. Mientras llore una ya hay suficiente.

 

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