¿Fue Compañeros la mejor serie de la historia?

Efectivamente, sí.

En la época en la que los pantalones acampanados habían llegado a nuestras vidas, y en la que los mechones engominados en la cara nos parecían atractivos, una cadena de televisión se propuso crear una droga letal para las niñas de 12 años: una serie de gente guapa que va al colegio.

Yo quería que en mi escuela pasaran esas cosas: que pudiera irme a jugar al billar entre clases, que hubiera una máquina de refrescos donde poderse apoyar para hablar con los coleguis, que el chico rebelde y repetidor de mi curso fuera Antonio Hortelano… no sé, típicas cosas guays que se desean a esa edad.

Yo, posiblemente, era la persona más fan de Compañeros que existía en el mundo, pero vivía en un gran vacío existencial, porqué me había perdido los 40 primeros capítulos de la serie. Nadie me avisó de que se estaba produciendo el gran fenómeno televisivo de los 90, y me pasé un tiempo ignorando este hecho tan importante. Pero el día que se emitió el capítulo 41, el de la playa, empecé a notar los primeros síntomas de lo que se iba a convertir en una obsesión difícil de curar: la que ahora me lleva a escribir este post.

Yo quería grabarme todos los episodios en cintas de vídeo y guardármelos para siempre en mi armario, pero al final, por alguna extraña razón, no lo hice. Al menos, no con todos.

Ahora me he dado cuenta que están todos colgados en Youtube, pero me he obligado a no revivir esas historias de carpetas y morreos porqué, si lo hago, entraré en tal depresión de saber que todo eso ya ha pasado, que me veré obligada a inventar una máquina del tiempo, para volver a la época anterior al Efecto 2000, y quedarme a vivir allí para siempre.

¿Qué pasó con Compañeros? ¿Por qué nos volvimos locos? ¿Porqué queríamos ser ellos? ¿Porqué el Azcona era el único cole al que queríamos ir?

A continuación os doy los 20 motivos de por qué Compañeros marcó un antes y un después, en nuestra manera de ver el mundo:

  1. Descubrimos cuáles eran los pensamientos de un bebé, porqué al pequeño Guille, el hijo de Ana, le pusieron voz en off. Poca broma con esto, porqué me atrevo a decir que fue lo más innovador que se había visto hasta el momento en televisión. Desconcertaba un poco, pero creo que es clave para entender la evolución del mundo audiovisual a partir de ese momento.
  2. Pusimos cara a La chica de la curva de la leyenda urbana. Nunca antes habíamos podido imaginar que era Nadia la que se escondía detrás de esa terrorífica historia.
  3. Nos demostraron que Francis Lorenzo era la mejor comadrona que te podías encontrar en la vida, cuando ayudó a parir a Isabel entre los escombros del colegio.
  4. Nos hizo coger pánico a cualquier rasguño que viéramos en una pared, porqué significaba que el edificio se podía caer en cualquier momento.
  5. Nos traumatizó a la hora de donar sangre, porqué temíamos que nos pasara como a Marta: que al mirar los resultados, nos diéramos cuenta de que somos adoptados.
  6. Aprendimos que las drogas eran malas gracias al hermano de Quimi.
  7. El mismo que nos hizo ver que pintar desnuda a la novia de tu hermano, con Mikel Erentxun de fondo, era la traición más cruel de la historia.
  8. Con el capítulo Grandes Decisiones (mi favorito), aprendimos a darnos besos con lengua en las montañas rusas con Quimi y Valle, y a tener hijos no deseados con Isabel y Eloy.
  9. Descubrimos que un personaje lo podía encarnar más de un actor a lo largo de una serie. El hermano de Eloy lo interpretaron tres personas: uno de los niños del club Megatrix, el Bola, y uno que, con tanto lío, no supe ubicar hasta después de muchos capítulos.
  10. Vimos que para simular un flashback de Valle, solo tenías que hacer un montaje de su hermano Lolo con peluca y ya está.
  11. Valle nos enseñó, a todas las niñas de España, que el sujetador era una prenda innecesaria. Y Luismi nos explicó la maniobra para quitárselo a Sara si, por alguna extraña razón, ella decidía llevarlo puesto.
  12. Aprendimos que estar atento en clase estaba sobre-valorado, y que lo importante era ponerte con la silla al revés, y morrearte con el compañero que tuvieras detrás.
  13. Aprendimos que el Karma existía cuando vimos como César se iba de juerga con los más malos del colegio, y años más tarde se caía del acantilado en No te Fallaré. Crueldad máxima, por cierto.
  14. Nos hizo coger miedo a todos los calvos con gafas de sol que nos encontrábamos por la calle, por culpa de Total Death, un juego de rol en el que Quimi y Valle se vieron involucrados y que, ya que he sacado el tema, confesaré que no entendí un carajo. Si os preguntáis si he ido a buscar el nombre del vídeo-juego, la respuesta es no. Y si creéis que me falta un hervor, la respuesta es sí.
  15. Nos hizo experimentar el efecto 2000 como algo bueno, al vivir-lo con la deseada reconciliación de Quimi y Valle delante de un delfín. Amor absoluto.
  16. Nos hizo odiar a nuestros profesores porqué nosotros no teníamos ni a Felix ni a Marisa.
  17. Nos hizo (vale, tal vez solo a mi porqué estoy enferma de la cabeza) rebobinar la escena del reencuentro de Isabel y Eloy en el capítulo El Último Viaje, para examinar los gestos y descubrir si él le daba los besos con amor o no. (Entiendo que ésto os sobrepase).
  18. Nos hizo enamorarnos de Quimi cuando éste enseñaba a Nadia a jugar al billar. (Yo es que con Valle no me identificaba, pero con una niña de 13 años sí).
  19. Nos hizo darnos cuenta, gracias a Arancha, que con aparatos en los dientes también se podía ligar.
  20. Y nos mostró el culo de Antonio Hortelano en un Full Monty de todos los chicos de la pandilla. Reconozco que ese detalle me tuvo obsesionada bastante, supongo que porqué tuve la imagen en pausa más tiempo de lo que me tendría que haber permitido.

Y hasta aquí mi declaración de amor. Podría alargar el brazo, coger el libro de Compañeros que tengo en mi estantería y ponerme a transcribir uno a uno todos los diálogos de las escenas más míticas de la serie, pero creo que me voy a frenar porqué no quiero que os asustéis (más).

No obstante, espero haberos convencido de lo maravilloso que fue todo.

¡Ay Compañeros! La vida no fue igual sin ti, sin ti la vida ya no es nada.

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