Melendi, el coach que quiero de marido

Melendi llegó a nuestras vidas cantando sobre cómo traficar con drogas y haciendo metáforas sexuales con el mar y los peces. Llevaba rastas e iba con las pintas del yerno que ninguna madre habría querido para su hija. En cambio, era el novio malote soñado por cualquier chica adolescente que se sintiera atraída por lo más malo del barrio.

A esa edad, yo era una pringada que hacía esfuerzos por descubrir las medidas exactas de los cubatas, y me creía alguien en la vida sabiendo cuatro acordes con la guitarra. Mi edad del pavo estaba en un punto álgido y me encontraba abrumada por el puntito macarra que caracterizaba los chicos rebeldes. Por eso no fue extraño que alguien apodado “el Milindri” provocara en mi un flechazo. Además, me sentía identificada con las letras dedicadas a mujeres de ojos verdes, y me creía una de sus posibles musas.

Para el segundo disco se cortó el pelo dejándose solamente cuatro rastas largas. Con eso demostró su madurez de quinqui adulto, mientras yo, que de adulta tenía poco, escuchaba de su voz que fumar mataba, pero que también mataban mis besos.

Sus canciones ya no hablaban solamente de porros, si no que el muchacho también se preocupaba por el hambre en el mundo, y por los novios abandonados en el altar.

Mientras no cueste trabajo fue el nombre de su tercer disco y el plan de vida estudiantil que yo llevaba en ese momento. En vez de estar por lo que tenía que estar, ese año entré en bucle con la canción de los volantes, donde Melendi pedía que no quería que volvieras a verle desnudo. Ya sabéis, típica frase que necesita escuchar una mala estudiante para concentrarse.

En 2008 sacó un disco en el que aparecía sentado en una mesa cenando, simulando ser la primera visita a casa de los suegros. Siempre pensé que quedaría muy guapo en el comedor de mis padres. Y es que, aunque parezca un macarra, es todo un sentimental.

Tenía temazos como los de antaño que trataban sobre cosas malas para la salud, pero también componía sobre crítica social y nos deleitaba con canciones de amor. De esas que me hacían soltarme la melena y descamisarme histérica cuando, sin venir a cuento, sonaban de repente en una discoteca, en esas noches de amor de garrafón.

Y un buen día volvió a salir en la tele, donde descubrí que se había convertido en un treintañero buenorro y que encima sabía hablar bien. Me planteé varias veces presentarme al concurso, solamente para cantarle la canción sentada encima de sus piernas, y pulsar yo el botón para llevármelo a mi casa. Y es que yo quiero ser su guerra todas las noches, y su tregua cada mañana.

En los siguientes años tuvo varios problemas para escoger un look para el pelo, pero exceptuando la arriesgada decisión de los rizos, me gustaron todos. Igual que las nuevas canciones, en las que hablaba de lo difícil que era el amor, cuando la persona en cuestión no sabe que existes. Y sí, Melendi, es durísmo: Es fatal verte con camisetas abiertas enseñando los tatuajes, y no poder decirte que han pasado ya diez años, y que si a los 15 te quería de novio malote, ahora a los 27 te quiero de marido.

OT El Reencuentro

Ha llegado el mes de octubre y con él el día más importante de la década: el concierto del reencuentro de OT1.

El día 31 voy a revivir lo que en 2002 viví como una de las experiencias más emocionantes de mi vida.

Esa vez estuve sentada como a siete kilómetros del escenario y veía a los triunfitos diminutos. Me pasé el concierto mirando la pantalla gigante, porqué no podía permitirme confundir a Verónica con Manu Tenorio.

Yo estaba completamente loca por OT, los amaba exageradamente, y estar allí compartiendo espacio-tiempo con los que ocupaban mi televisor cada lunes por la noche, me parecía bastante fuerte.

Este año se reencuentran en un concierto en Barcelona y he comprado entrada para pista: Estaré en el mogollón, entre empujones y pisotones, para poder lanzar-le piropos a Bustamante desde más cerca. Que se note mi madurez tras estos quince años.

¡No quepo en mi de la emoción! Llevo días atenta a las 16 cuentas de Instagram para no perderme ninguna foto de grupo, ningún abrazo de Bisbal y Chenoa, ni ningún cambio de opinión de Juan Camus sobre su participación en el evento.

Estoy muy emocionada, y desde aquí quiero dedicar un espacio a los 16 participantes de OT1 que marcaron, todos a su manera, mi preadolescencia.

 

GENO

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Ella fue la primera expulsada, pero no por eso la menos carismática. De hecho, fue la única persona que participó en dos ediciones de OT, la que creó uno de los hashtags más grandes de la historia #sufrocomogeno, y la única que hizo un dueto con Raúl de Sueño Su Boca (¿hay alguna cima más alta en el mundo de la música?).

La verdad es que Geno, por una cuestión de tiempo, no me marcó demasiado, pero uno de los temazos más grandes de Fórmula Abierta fue Mi cruz, mi fe, y lo cantaba solamente ella. Además pocos cantantes hacen un “oh, no, no, no” tan sentido como Geno.

MIREIA

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Fue de las primeras voces que escuché y la responsable de hacerme conocer este temazo de Thalía. Fué la rubia de Fórmula Abierta, los Abba de nuestro país, y todos sabemos que si hubieran sido dos morenas no hubiera tenido tanta gracia. Crearon el hit de ese verano,  Te quiero más, y desbancaron a la Macarena del top 1 de coreografías. Quizá creéis que exagero, pero es que yo esta canción la he bailado hasta sentada en una butaca del cine.

Tengo que decir que, no hace mucho, estuve escuchando, en bucle, una canción que Mireia colgó en Youtube. Posiblemente yo sea la única persona del mundo que se la sepa de memoria. Yo os lo comento como dato, pero no os pido que lo entendáis.

JAVIAN

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Solamente por presentarse con este nombre artístico me parece necesario admirarlo. En Twitter le llaman Javián de OT2 y me hace bastante gracia. Ya fue poco conocido en su edición como para que encima lo coloquen en otra. Al menos no dicen que es de Gran Hermano 3. Algo es algo.

Este chico me da un poco de pena porqué siempre lo veo como triste. En la peli de OT salía explicando que no tenía fans, y en los próximos documentales dice que él no merecía estar en el concurso. Sí que es verdad que sin él, yo posiblemente no hubiera conocido nunca las canciones de Maná, pero no sé si es necesario martirizarse tanto por eso. ¡Javián te queremos!

ÁLEX

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Aunque fuera el rubio de ojos azules de la Academia, y tuviera el acento catalán más natural y sexy que había oído hasta el momento en un programa de televisión, Álex no era mi favorito: lo tenía colocado en un tercer puesto por debajo de Bustamante y Bisbal. Aunque tengo que reconocer que muchas tardes cuando volvía del colegio, me imaginaba cantando a dúo con él, la canción de Te extraño, te olvido y te amo. Todo muy pasional.

Su momentazo en OT fue cuando cantó Pisando Fuerte como cancion de despedida, con Nina llorando a lágrima viva en la pantalla del fondo y Busta desmoronándose en directo por el adiós de su amigo. No los culpo porqué realmente fue un drama: Juan no paraba de cargarse a gente.

NATALIA

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Con ella aprendí el significado de la palabra “benjamina”. Era la más joven de la edición y Carlos Lozano no paraba de repetir eso todo el rato. Acabé pensando que era su segundo nombre. A Natalia-Benjamina le copié todos los gestos y todos los giros que hacía con la voz en la actuación con Álex, para así poder expresar mi amor hacia él correctamente.

En OT solamente iban a sacar disco los primeros finalistas, ya que era la gracia y el premio del concurso, pero Natalia fue la primera en romper esa norma y sacó uno al salir del programa. Lo petó bastante, pero no era muy difícil, ya que Vas a volverme loca es, posiblemente, el mejor single de la historia de la música. Aunque los que está sacando ahora, también molan bastante.

JUAN

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Le echaron en la famosa gala 7. Fue la gala donde lloró Bustamante y en la que yo me enamoré de él (de Busta, no de Juan). Pero el señor Camus, con su expulsión y su You’ll be in my heart, estuvo presente, en todo momento, como banda sonora de mi enamoramiento. Además yo ese día cumplía 13 años y lo tengo como muy marcado en mi vida.

El público le salvó varias veces de la expulsión (en Gran Hermano Vip también), pero se ve que el primer disco no le triunfó mucho en España, pero en cambio en Alemania sí.

Mi sueño es poder conocer, algún día, un fan alemán de Juan.

¡Juan ven el 31!

ALEJANDRO

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De Alejandro tengo muy presente su cuando ellas mueven suuuus caaadeeeraaas. Temazo extremo. Yo me hice bastante fan de su primer disco, aunque no me lo compré. Mi canción favorita se llamaba Quince años, una canción que le dedicaba a una chica de esa edad. Yo aún era más joven pero me sentía bastante identificada con ella, como con la del Dúo Dinámico.

Ahora la estoy escuchando y me he dado cuenta que básicamente es Alejandro dando calabazas a una cría, y me acabo de decepcionar enormemente porqué yo creía que me amaba.

Otro temazo posterior que me encantó fue Las Horas. Cada vez que miro un reloj o se habla de la película de Nicole Kidman, inconscientemente la empiezo a cantar.

NAÍM

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Naím me cautivó con la entrada de la segunda estrofa de Everything I do, I do it for you. Su Looking to your heart hizo que me quedara embobada en la pantalla durante el resto de la canción, con una expresión parecida al emoticono de los corazones en los ojos.

Duró bastantes semanas, pero cuando estuvo nominado con Bustamante lo mandamos a casita. Yo no voté, pero me alegré de la decisión por una cuestión de prioridades.

Naím fue al concursante que más veces vi cuando me dedicaba a perseguir a triunfitos por la calle, pero nunca conseguí una foto con él porqué era la típica fan idiota que se quedaba detrás mirando como todos se colaban.

GISELA

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Gisela siempre fue mi favorita y la que quería que fuese la esposa de Bustamante por los siglos, de los siglos, amén. Me pasé meses y meses analizando los gestos y miradas entre los dos durante las actuaciones, para poder detectar señales de su amor oculto. Después, con los años, descubrí que estaba todo el culebrón colgado en Youtube, pero nunca terminé de verlo porqué me ponía triste. Tan triste como beber agua sin este tutorial.

Todo el mundo espera la canción de Chenoa y Bisbal para el reencuentro, pero yo cuento los días para revivir el Vivo por ella que tanto analicé y que tanto me marcó.

NURIA

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La Fergó abrió la veda en eso de cantar en español en medio de una canción en inglés. Cuando vi la actuación aluciné. Pensé: ¿ésto es normal? ¿Nina ha permitido que no se aprendiera la letra real? ¿Se ha colado la de Noches de Bohemia en mitad de una canción de Chenoa?

Se quedó a las puertas de ser finalista, cuando estuvo nominada con Bustamante. Toda mi clase se indignó con su expulsión, pero yo estaba contenta porqué no podía soportar la idea de que mi gran amor quedara fuera.

Aunque tengo que decir que Nuria era muy guay, y si la canción de Rosana ya era para llorar y cortarse las venas por si sola, cuando la cantó ella al despedirse ya fue el drama de la vida.

VERÓNICA

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A ella siempre la recordaremos con el “mi Vero” de la pizarrita de Rosa salvándola de las nominaciones. Mi primer recuerdo de ella es de la gala 4 con Quiero vivir la vida amándote. Caminando como si mantuviera el equilibrio yendo hacía la pastilla del final de la pasarela donde se encontraba Busta. Ese u-ié-ié desafinado lo estuve cantando durante semanas.

Fue la sexta finalista y la culpable de que expulsaran a Gisela, pero era monísima y entrañable y no te podía caer mal. Me gustaba su risa y los michelines de persona delgada que se le hacían cuando se sentaba mal en el sofá del Chat de OT. Es una imagen que mi cabeza ha retenido, no sé por qué.

MANU

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Dime que tu pieeeeeeeel será mi pieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeel. ¿Más fan de este temazo?

Su rollo Paul Newman iba más enfocado a un target de madres y abuelas, pero tengo que reconocer que estuve enamorada de Manu Tenorio una semana.

El motivo fue que mi primera foto con un triunfito fue con él. Estuve tan impaciente por ver como había quedado, que abrí la cámara antes de tiempo. Sufrí fuertemente durante la espera del revelado, porqué tenía bastantes números de haberla perdido. Finalmente se salvó, pero quedó de color naranja. Aunque eso no impidió que fuera mi foto favorita durante meses.

CHENOA

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Se puso de moda que si querías a Bustamante, no podías querer a Chenoa. Todo porqué me alegré de que quedara cuarta. Pues obvio, el amor es así. Pero a mi ella me gustaba igual. Era la segunda en mi rànking de chicas.

Es la Jennifer Aniston de nuestro país y la que mejor se pasa el micro de una mano a otra.

Mi amor por ella llegó al punto más alto un día que fui a hacer de fan. Ella me acababa de firmar un autógrafo y yo estaba con la cámara en la mano, esperando que alguien nos fotografiara juntas. Los otros fans me echaron para atrás, y fue Chenoa la que, al ver que me alejaba, pidió que alguien nos hiciera la foto. Salí con ojos de histérica pero feliz como una perdiz.

Sus canciones ocuparon mi nick de Messenger durante mucho tiempo.

BUSTAMANTE

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Bustamante fue el cuarto amor platónico-obsesivo que tuve en mi vida después de Brian Littrell, Leonardo DiCaprio y Antonio Hortelano. Aunque se empeñara en negar-lo, él era un Superman.

No recuerdo una alegría mayor a la que experimenté cuando Pilar Tabares anunció que él era el tercer finalista.

En esa época, mi vida estaba básicamente centrada en él. Mis regalos de cumpleaños y de Navidad eran cosas de Bustamante, en mi casa solamente sonaban sus canciones, y el viaje familiar de ese verano fue a San Vicente de la Barquera, su pueblo natal.

Después de OT lo fui a ver varias veces. No podía aceptar que ese chico dejara de formar parte de mi vida. Un día casi se come una puerta giratoria por mi culpa, porqué me lancé sobre él para darle dos besos.

Ahora ya estoy más o menos curada, pero aun guardo camisetas y calcetines con su cara.

BISBAL

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Él era el otro David y mi segundo en el ranking de amor. En OT era el rey de los rizos y de las vueltas, pero yo me hice fan máxima con los gorgoritos de Nada cambiará mi amor por ti. En ese momento entendí mucho a Chenoa.

Bisbal no fue a Eurovisión y aun me sorprende, porque Corazon Latino, el Alma en Pie y Miénteme son de los temazos más buenos que he oído nunca. Espero que vaya tres años seguidos con ellos.

Con Bisbal no pude hacerme ninguna foto cuando salió de OT, ni me firmó nunca ningún autógrafo, pero un día, después de varios empujones, conseguí que me diera un beso en la mano. Os mentiría si os dijera que yo no me la besé justo después. Durante meses estuve contando que él y yo nos habíamos dado, indirectamente, un pico.

ROSA

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Fue la favorita de la audiencia desde el principio hasta el final. Era una mujer entrañable, achuchable y real. Podía gritar en medio de una canción que se había equivocado de letra, y la gente siempre la elegía como la mejor. Quizá porqué la mujer tenía un vozarrón importante.

Estuve cantando Europe’s living a celebration con la z durante mucho tiempo, porqué la versión que escuchaba era la de la gala, y allí decía Pazión en vez de Pasión. No ganamos Eurovisión, pero ese año vivimos intensamente el festival. Lo mejor de la canción era la coreografía, aunque no sé si Geno opinaría lo mismo.

Actualmente soy bastante fan de los videos que cuelga Rosa en Instagram contando cosas, y envidio bastante el tipazo que se le ha quedado.

 

 

Y bien, hasta aquí mi reflexión. 

¡NOS VEMOS EL 31 en el Sant Jordi!

Estoy histérica no, lo siguiente.

Septiembre y las estanterías gigantes de material escolar

Sí, está pasando.

Septiembre ya está aquí y yo no entiendo por qué motivo los de Green Day querían que pasara tan rápido. ¡Adoro este mes!

El final del verano llegó y tu partirás, pero no pasa nada porqué tenemos la maleta repleta de ilusiones, estamos morenos y descansados y vamos a cumplir todos nuestros sueños.

Sí, quizá creéis que exagero y que soy la típica que luego se pega el tortazo del siglo. Pues sí,efectiviwonder, pero es que yo soy muy fan de los comienzos, porqué es cuando aún estás a tiempo de no liarla parda.

El inicio de Septiembre llega a nuestras vidas con la alegría que también caracteriza los primeros días de Enero, pero con menos resaca y con menos ropa.

Es principio de curso y tienes que recibirlo con ilusión: Apuntarte a cosas, alegrarte la vida, olvidar los dramas, conservar las cosas buenas, dejar los miedos a un lado y lanzarte a la piscina. Hemos venido a jugar, señores.

Y si no te ves capaz de empezar nada nuevo, puedes retomar algo antiguo como, por ejemplo, volver al gimnasio.

Te explico: es ese lugar donde solías ir a hacer ejercicio. Ya sabes, eso que no has hecho estas vacaciones porqué estabas muy ocupado tumbado en el sofá, mirando capítulos repetidos de esa serie que han dado quince veces por la tele.

Eso sí, cuidado con lo de volver al gym, que yo el otro día entré a una clase después de cuatro meses y me lesioné la cadera haciendo un movimiento sexy. Quien dice lesionar, dice que no pude explayarme tanto como quería bailando Beyonce, porqué me había dado un tirón en la pierna.

Pero bueno, lo importante es participar.

Volver a la rutina puede ser agotador, pero yo es que si tardo mucho en activar-me me muero bastante del asco.

Cuando era pequeña y se acercaba finales de agosto, le pedía a mi familia si podíamos hablar del cole. Sí, era una niña un poco extraña que en vez de aprovechar los últimos días de playa y Gran Prix, quería centrarme en pensar en mis obligaciones de persona responsable.

No era del todo malo que me pasara eso. Pensad que en Octubre toda esa motivación desaparecía y me volvía una vaga en potencia, así que era importante aprovechar mi momento de subidón.

Y es que por las noches me hacía preguntas del tipo: ¿Cómo será el primer día? ¿Cómo será el reencuentro con mis compañeros? ¿Tendré profes guays? ¿Cómo serán las nuevas asignaturas? ¿El guapo del curso superior habrá repetido?

En fin, típicas cuestiones que se hace cualquier criatura pre-adolescente.

Septiembre también traía a tu vida el maravilloso mundo del material escolar. Ese olor a plástico nuevo que te proporcionaba unas ganas locas de estudiar, como si tú fueras una empollona o algo por el estilo. Muy loco todo.

Sin ir más lejos, el otro día entré a un centro comercial para comprar-me una agenda y casi salgo con media estantería. Y es que es pasar por ese mágico pasillo de archivadores, carpetas, bolígrafos y lápices, y encontrarle una gran utilidad a todo lo que ves. “Yo este estuche de rotuladores de colores que mide tres metros creo que lo puedo necesitar”.

Cada Septiembre me quedaba embobada mirando todo ese material, e imaginaba cómo iban a quedar de bien mis preciosos apuntes, con súper buena letra, en esas libretas que iban separadas por colores.

Lamentablemente, los sueños, sueños son, y después de la primera semana de cole, la presentación dejaba mucho que desear y mi caligrafía era parecida a la de un médico experimentado: imposible de descifrar.

Además, ahora que lo pienso, lo de esas libretas era bastante horrible, porqué había asignaturas que te ocupaban más de un color y te fastidiaban todo el plan inicial que te habías montado.

¿Es que entonces qué? ¿Seguías en el verde lo que habías empezado en el rosa, poniendo el título otra vez? ¿Ponías una flecha indicando que la continuación de esa asignatura estaría cuando retomáramos el color asignado al principio? ¿Arrancábamos todas las páginas rosas y las uníamos con un clip?

Es que qué angustia, por favor. Por cosas como éstas suspendía tanto.

Pero bueno, suerte que las agendas sí que tenían una buena organización e incluso en algunas de ellas había una doble página que ponía “dedicatorias”. Allí podías dejar ir tu imaginación, y poner en práctica todos los conocimientos que habías adquirido leyendo el apartado de “I love BSB” de la Superpop y, además, podías pedir a tus amiguis que te escribieran cosas bonitas.

Desgraciadamente, en la agenda que me he comprado este año, no hay un espacio dedicado a escribir estas humildes poesías, y la verdad es que me ha decepcionado bastante.

Porqué ya me dirás tú, si no puedo poner frases de amor, para qué quiero yo una agenda.

Lo que sí que tiene es esa primera página en la que tienes que poner todos tus datos por si la pierdes o te la roban. ¿Eso es útil? Porqué ahora que estoy reflexionando, me doy cuenta que no sé si acaba de ser el método más seguro del mundo que el ladrón de agendas sepa donde vives, pero bueno.

En fin, paralelamente a la compra de material escolar, se tenía que encontrar también un momento para la actividad que daba más pereza del mundo mundial: forrar los libros de texto. Qué nostalgia, madre mía!

Nunca entendí bien que conseguíamos con todo eso, a parte de obligar a toda tu familia a perder una tarde contigo. Se tenía que tener bastante arte para hacerlo. Yo era totalmente nefasta: se me quedaba más forro pegado en los brazos que en el libro.

El nivel experto se conseguía cuando no te quedaba ninguna burbuja en la portada, pero en el fondo, siempre era mejor tener cuatro o cinco para poder entretenerte con ellas en clase, en los días de aburrimiento extremo.

Y es que toda mi ilusión inicial duraba poco. Lo de estrenar cosas hacía mucha gracia el primer día, pero cuando la goma de borrar se ensuciaba por primera vez, ya todo empezaba a caer en picado.

Cuando pasabas el horario a la agenda te creías una gran ejecutiva, organizada y profesional, y sentías la necesidad de empezar cuánto antes con el temario. Pero a las dos semanas, cuando te dabas cuenta que las asignaturas eran un tostón, empezabas a dejar de utilizar los márgenes, las lineas rectas las hacías a ojo, y solo deseabas que llegara la hora del patio para poder salir de allí.

Pero en fin, como decía, todo este drama es posterior. De momento aún estamos en el principio, así que toca disfrutar de este mes antes de que sea demasiado tarde.

Yo creo que igual que hay una película que se llama Noviembre, podría haber una que se llamara Septiembre, con los mismos actores y tal. La vuelta al cole protagonizada por Oscar Jaenada. ¿No sería fantástico?

18 consejos para afrontar con éxito una entrevista de trabajo

En este post quiero exponer 18 consejos para poder hacer una entrevista de trabajo decente. Yo he ido a bastantes en mi vida, y por eso he creado esta lista que creo que os puede servir. No todas me han salido bien, así que podéis no hacerme caso.

1.

En primer lugar es importante ir con tiempo. Lo de la puntualidad parece obvio, pero veo necesario recordarlo. Llegar sudando y con el pelo pegado a la cara porqué has tenido que correr, no causa una buena impresión.

Crees que llegas así, pero no.

Piensa en lo que tardarías un día normal en ir a ese sitio, y le sumas una hora y media más, ya que por el camino te puede pasar de todo: equivocarte de metro, perder un autobús, darte cuenta a medio camino que te has dejado algún documento de los 23 que te han pedido, etc.

Y si no te pasa nada de eso, pues mejor, que así te dará tiempo de tomar un café antes de entrar.

Y esto lo relaciono con el punto 2.

2.

Intenta ir despierto. Si vas medio dormido lo tendrás más difícil para orientarte. Además, las marcas de las sábanas en la cara no acaban de transmitir profesionalidad.

A no ser que la entrevista sea para probar colchones, entonces sí, pero de eso no hay mucha oferta, que lo he mirado.

3.

Intenta completar el trayecto. Parece lógico, pero es que yo una vez, cuando estaba ya a mitad del camino, me lo pensé mejor y volví a casa. Me di cuenta que no quería ese trabajo.

Sí, a veces soy un poco lince reaccionando.

Llamé a la oficina en medio del transbordo de Diagonal, informando de que al final me rajaba.

No hagáis lo que hice yo y simplemente quedaros en casa. No tiréis un viaje de metro a la basura, que van muy caros.

4.

Cuando llegues a la zona de la entrevista, no es necesario que lleves tres folios con las indicaciones de Google Maps, pero está bien tener batería por si te pierdes. Un día estuve más de media hora en una calle buscando un número que no existía.

5.

Si consigues encontrar el edificio y hay ascensor, es importante mirarse al espejo para repasar el atuendo.

Si has superado el punto 2, entonces ya no hay que preocuparse por si vas en pijama.

Si llevas una parte de la camiseta por dentro y otra por fuera, arréglalo. Que no piensen que vienes directo de un after.

Y SOBRETODO, si eres chica (o chico, aquí cada uno…) y te has pintado los labios, fíjate en que no se te haya quedado pintura en los dientes. Si llegas así a una entrevista, tu vida profesional se dará por finalizada por siempre jamás. Es algo irreparable.

Ten presente que tampoco vas a ligar, así que tampoco te pases.

Buscas trabajo, no al padre de tus hijos.

6.

Memoriza el nombre de la persona con la que has quedado, pero no hace falta que lo digas a todos los que te cruces mientras la esperas. Si lo dices en recepción ya vale.

Lo digo porqué yo, con los nervios, justifico mi presencia allí con cada trabajador de la oficina que pasa, para que no piensen que he entrado a robar.

Después de veinte minutos pensando que todos lo que se te acercan son tu entrevistador, y ver que no porqué pasan de largo, por fin llegará.

Seguramente se disculpará por la espera y pondrá de excusa que la impresora no iba y que no podía imprimir tu currículum. Tú te preguntarás, entonces, que por qué te lo habrá hecho traer a ti si ya lo tiene él.

Sonríe, finge que te lo crees y síguelo.

7.

Nunca des dos besos a la persona que te va a entrevistar. No eres una pretendienta que va a ligarse a su tronista, así que ten un poco de decencia, porfavor.

Sí que es verdad que cada caso es diferente, pero tienes que esperar a que el interlocutor decida el tipo de saludo que se va a utilizar para la ocasión. Observas y luego procedes.

8.

Si te ofrecen tomar algo de beber, mejor di que no, para evitar que con los nervios te atrevas a pedir algo más que un vaso de agua.

9.

Espera a que el entrevistador se siente y evita piropear el despacho, para que no se note lo desesperado que estás para que te den el trabajo.

Obviamente tampoco le eches flores a él, que eso va a quedar muy raro.

10.

No empieces a hablar como una loca para romper el hielo porqué esto no es una cita a ciegas.

Posiblemente te preguntará si has tardado mucho en encontrar el sitio. Esto siempre lo dicen. Tú sonríe y di que no, que lo has encontrado a la primera.

En este punto evita que los tres folios de Google Maps te sobresalgan del bolso.

11.

Intenta hacerles creer que ese es el trabajo de tu vida, aunque en realidad estés allí para poder ganar dinero rápido y fácil. “Madre mía, y tanto, me encanta captar socios en plena calle! He nacido para eso”!

12.

Aunque intentes disimular, posiblemente el entrevistador ya sepa que lo único que te interese saber es cuánto dinero vas a cobrar. Así que intenta que no se te note mucho que eres pobre.

13.

Si te preguntan qué cosas has aprendido en cada trabajo que has estado, llévalo pensado de antes, que a veces se dicen muchas tonterías por el hecho de improvisar.

Me refiero a las respuestas tipo: en este trabajo de cara al público he aprendido a saber tratar a la gente estúpida, porqué un día blablabla tres horas de anécdota. No. A esa persona no le importa tu vida, y agradecerá un poco de síntesis porqué posiblemente quiera parar ya a desayunar.

Es que si no, te va a cortar la historia a la mitad y tú vas a estar incómoda el resto de entrevista porqué sabrás que piensa que eres una pesada.

Si pasa esto no te disculpes más de cuatro veces.

14.

Cuando te digan la famosa frase de “defínete en tres adjetivos”, no pierdas los nervios. Esto lo ensayamos en casa.

Vale no, mentira. Aquí no tengo consejo para darte. Ese día te lees el horóscopo de Esperanza Gracia e improvisas a partir de ahí. Los puntos fuertes de tu signo pueden sonar bien como respuesta a esa pregunta. Creo.

15.

Si te preguntan porqué ya no estás en los anteriores trabajos, cuenta una excusa del tipo: vinieron unos marcianos en una nave espacial, se llevaron el edificio de la empresa en la que estaba, y yo aparecí tirada en un descampado.

Mejor esto que decir que odiabas a tu jefe o que se te caían las pizzas encima de los clientes cuando servías una mesa.

16.

Si vives la maravillosa experiencia de participar en una entrevista en grupo, ve con los juegos estudiados de casa. Internet está lleno de estas adivinanzas. Yo creo que esto lo hacen para que el tío de recursos humanos ocupe la mañana en algo que no sea hacer contratos. Para que se divierta un poco.

Una de las preguntas de la terapia puede ser la de: Qué te llevarías a una isla desierta?

Si respondes que a Sayid de Lost, posiblemente crees un silencio incómodo en la sala. Pero si yo estoy allí, me levantaré despacio y empezaré un aplauso lento para que todos me sigan.

Nadie me hará caso y nos echaran a los dos de allí, pero no pasa nada: el mundo está hecho para los valientes.

17.

Si no te han sacado a la fuerza del lugar de la reunión, y sigues interesada en el trabajo,que no se te note mucho que tienes ganas de saber si has pasado a la segunda fase.

Y si has decidido que no vas a aceptar trabajar allí ni borracha, aguanta el tipo hasta la despedida, con una sonrisa siempre, y en cuanto puedas sal corriendo.

18.

Hay algunas veces que ves que la estás liando con tus respuestas, y que tu experiencia no cuadra con nada de lo que piden, pero en cambio te dicen que puedes empezar a trabajar con ellos el próximo lunes.

Si pasa esto, reacciona rápido, porqué quiere decir que ese trabajo es un mierdolo muy grande, una estafa, o que en el vaso de agua que te has bebido te han puesto una substancia para dormirte, y que más tarde vas a despertar en una bañera llena de sangre y sin riñon.

Vale, eso no. Pero algo raro pasa. La gente no va regalando trabajos, aunque si sigues estos maravillosos consejos, puede que algo consigas.