¿Odias tu trabajo? Yo sí. (parte 2)

Hay algún placer mayor al que se experimenta cuando se sale del trabajo? Posiblemente sí, pero ahora mismo no tengo el gusto de estarlo ejerciendo. Además, como mi memoria ha quedado atrofiada desde que bebo cerveza estoy aquí currando, pues no puedo compararlo con nada agradable que haya vivido, porqué no me acuerdo.

Hay ocho horas al día en las que me convierto en un deshecho humano. Me dedico a responder al teléfono usando frases como si fuera un robot, con la cabeza totalmente desconectada de lo que estoy diciendo. A veces incluso mezclo los argumentos de una cosa con la definición de otra, el sujeto de una oración con el predicado de otra. Como en el juego de los disparates.

Y si en ese momento de desequilibrio verbal, alguien me toca el hombro para hacerme una pregunta, entonces ya no me hago responsable de lo que pueda salir por mi boca.

La primera parte de la tortura empieza por las mañanas, pero el camino hacia el infierno a esa hora lo llevo medio bien, porqué mientras voy andando hacia el trabajo, mi cabeza aún está durmiendo y no es consciente de donde va. Una vez llego allí ya sí, entonces empieza la cuenta atrás de minutos interminables, en los que solamente sueño con salir de esa cárcel e irme a mi casa, aunque sólo sea durante las dos diminutas horas que tengo para comer.

Algo que ayuda mucho en estos casos de desesperación laboral, es ver que en la calle hace un sol espectacular. Así, cuando vuelvo al trabajo por la tarde, puedo imaginar a toda la gente que está tomando el sol en la playa mientras yo muero del asco fuertemente.

Es muy guay, porqué tengo cuatro horas más para pensar en todos los sitios en los que podría estar y no estoy. Y aunque mi mente aún no se ha recuperado de la excitante y divertida mañana de quejas de clientes, la nueva rueda de llamadas ya se ha puesto en marcha, para deleitarme con una maravillosa tarde de lunes intercambiando gritos con gente desconocida.

En fin, no quisiera provocaros el llanto. Mientras llore una ya hay suficiente.

 

Mi carta sincera a Geri Halliwell

Querida Geri Halliwell,

Escribo estas palabras porqué hoy cumples 44 años. Me encuentro ahora mismo dándome golpes de cabeza contra la pared, para hacer llegar a mi cerebro una señal que diga que ya no estamos en 1996.

Geri: ya no tienes 25 años. Y lo que es peor: yo tampoco los tengo.

Siempre pensé que te casarías con Kevin de los Backstreet Boys. Yo os había organizado un croquis por edad para que cada una se fuera con uno de ellos, pero al final ninguno de los diez me hizo caso. Una pena.

A parte de ser la chica picante más mayor, también eras la Spice Girl más guay, pero yo eso aún no lo sabía.

Yo de pequeña era fan de Emma. Posiblemente porqué veía mi futuro reflejado en ella (ya sabes, una rubia de pelo liso y ojos azules). Pero, en fin, en los bailes nunca me dejaban ser ella, quizá por qué mi pelo de afro-americana le pegaba más a Mel B, no sé.

Una vez, incluso, me obligaron a hacer de Victoria, pero creo que me acabé negando: tenía que poner cara seria toda la canción y a mi eso no me gustaba. Estábamos bailando el Wannabe, cómo no iba a sonreír!?

Mel C, la deportista, era mi tercera en el ranking. Me gustaba mucho su voz y las patadas que hacía, pero ir en chándal todo el día me parecía poco glamouroso.

Y luego estabas tú, Geri. Eras tan guay como Emma, pero te tenía en segundo puesto porque tu atrevimiento me abrumaba un poco. (Es que era menor de edad, cari). Cuando crecí (en vez de olvidar a las Spice como habría hecho cualquier persona normal) yo os re-ordené a las cinco y te subí al puesto number one.

Muy recatada no eras, qué digamos, pero quizá era eso lo que te hacía ser la protagonista del escenario. En realidad, todas queríamos ser la Ginger Spice.

Soñábamos con tener tu pelo rojo, tus dos mechones rubios, tus zapatos de plataforma y tus minúsculos vestidos con la bandera de Inglaterra. Deseábamos que los escotes nos quedaran tan sexys como a ti, pero teníamos nueve años y eso era imposible.

Eras la que nos cantaba frases sexuales en español, y eso para alguien que vive en un país con un nivel de inglés bajísimo, era bastante romántico. Éramos la envidia de las fans alemanas y italianas: ellas no tenían un rap de guarradas en su idioma.

Y bueno, después de todo ese boom, que yo recuerdo cómo una época dorada, decidiste romper el corazón a todo el mundo y dejar de formar parte del grupo. He intentado indagar en el motivo de que se produciese tal desgracia, pero nunca lo descubrí. Siempre pensé que le habrías robado el novio a alguna.

Justo después de tu abandono, las otras cuatro decidieron no retirarse a tiempo y continuar con unas Spice Girls a medio gas. Ya no eran lo mismo. Se habían convertido en cuatro señoras aburridas que cantaban baladas que dormían al público. La gente quería coreografías, no ponerse a llorar cada vez que las veían. Por qué no estaba Geri? Por qué el mundo era tan injusto?

Y tú, por tu parte, te marcaste dos temazos que aún a veces los escucho con gran devoción. Es que incluso la versión Furby de Mi chico Latino era mejor que Holler de las Spice Girls 2.

Ellas se volvieron de color gris. Les faltaba el color rojo, la alegría, el descaro y la diversión. Les faltabas tú, la reina del Girl Power!

Pasó el tiempo y siempre había rumores de que os volveríais a juntar. La gente estaba impaciente: por qué no vuelven las Spice?

Y un día, por fin, eso pasó. Hace ya cuatro años, en la obertura de los Juegos Olímpicos de Londres, allí estabais vosotras, juntas otra vez. La actuación de Mr Bean fue muy emocionante, pero vuestra llegada con los coches de colores, fue casi tan espectacular como el final de la película Spice World.

En fin, querida Geri, te deseo que los años no te hagan perder tu esencia. Áunque mientras sigas mostrando estos escotazos en las fotos, creo que no la vas a perder.

 

tea and birthday cake ,amazing birthday 😌

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Happy Birthday Ginger!

¿Por qué Cry Baby marcó mi vida?

El día que descubrí la película Cry Baby debió ser veinte años después de su estreno. En ese momento no sabía la obra de arte que había pasado por alto. Bueno, en realidad, este film me pareció de las cosas más raras que había visto en mi vida. No entendía esa mezcla de Grease, la Familia Adams y American Pie. Cómo una película podía ser un poti-poti de todo eso?

Evidentemente a mi me daba igual de qué iba la historia. Sabía que salía Johnny haciendo de chico malo, y la verdad: ¿necesitaba saber el argumento? La respuesta es no.

En las primeras escenas ya me quedé muy a cuadros. Aproximadamente a partir de ver esto:

Mirad, yo al señor Depp ya lo conocí mayorcito y a mi ver eso me chocó bastante. Me refiero a que yo lo veía así timidín, madurito interesante, de tocarse la barbilla en las entrevistas como diciendo “que vergonzoso soy, cómo me podéis querer tanto si no soy nadie?”, y en realidad con ese gesto estaba enviando tu ropa interior sentido común al suelo.

Y claro, el caso es que luego yo lo veía haciendo de joven macarra y me sentía un poco incómoda. De eso de tener que taparte la cara avergonzada, por desear amar con fuerza a ese cholo americano.

Yo de pequeña ignoré bastante su existencia, había visto Eduardo Manostijeras, pero para mi era como la Maldicion de las Brujas: una peli con gente rara dirigida a un target infantil. No me había fijado en el prota. Además siempre lo confundí con Keanu Reeves. Y sí, lamentablemente, también formé parte de ese grupo de ignorantes que lo apellidaba Deep.

Volviendo a la escena de los morreos: a ver, yo no entendía nada. Johnny no podía hacer eso! Como mucho podía beber ron, robar barcos o insinuarse delante de la odiosa de Kira Naily Keyra Knightley. Pero comerle el morro así a esa muchacha? No había visto ni a Quimi y a Valle besarse así, porfavor!

De las primeras cosas que hice cuando pude sobreponerme de la escena, fue buscar en Wikipedia qué había sido de la actriz. A alguien le suena? La habéis visto más? Efectivamente no. Obviamente, asumí que esta señora estaría encerrada en algun manicomio besando fotos de Johnny Depp y llorando por las esquinas. Como es lógico, no te puede afectar bien a la salud hacer ESO tan joven. Luego aprende a vivir tu vida después de tocar techo de esa forma. Tiene que ser difícil tramitar pegarte esos vaivenes con la lengua con el dios supremo de la tierra, y luego tener que asumir que eso no lo vas a tener cada día.

Al final investigué  y se ve que Johnny y ella no se llevaban bien. Leí que no la soportaba. Imagínate el cuadro de esta chica. Además si vais más allá de Wikipedia, veréis que esta mujer ha tenido un drama de vida bastante importante.

En fin, Cry baby. Si tenéis un día tonto en el que queráis ver algo delirante y no seáis de David Lynch, os recomiento echar un vistazo a esta peli. Seguro que disfrutáis mucho de las canciones y de Johnny en calzoncillos transparentes las idas de olla de los guionistas.

El día que Brian de los Backstreet Boys me dijo “Hola”

Os voy a contar una cosa. Un día, hace trillones de años, yo estaba en clase de balet con unas chicas que estaban mirando fotos de los Bachstrit Bois (así lo escribía yo en el 97). Una de ellas se me acercó y me hizo la pregunta más popular de aquel entonces: “¿ y a ti cual te gusta?“.

Yo aún no había llegado a la época BSB (no era tan adulta como esas señoras de once años) y me vi obligada a improvisar. Eran unos tiempos en los que yo ya tenía suficiente con aprenderme la coreo de Wannabe y con admirar a Emma, como para tener que ponerme a amar a más gente. Pero en ese momento en el que quería integrarme con las niñas adultas, tuve que tirar del recurso fácil y responder de manera segura: “a mi me gusta Nick”, dije.

nick

Era totalmente mentira. Ni tan siquiera le ponía cara al pobre chaval. Sabía que era rubio y que era el más joven. Al fin y al cabo, no iba a ser yo tonta: si me tenía que casar con alguno de ellos tendría que ser realista. Antes sería con el más joven que no con el más viejo, OBVIAMENTE.

Pero en fin, el caso es que yo sabía que iba a acertar con mi respuesta: a quién no le iba a gustar el rubio a capa? Si era el canon de belleza habitual? Entonces esa chica (que no era rubia) me contestó: que va, tía. El más guapo es Brian!

Me pareció un poco extraño. ¿Estaba aceptado socialmente que tu favorito no fuera Nick? Se ve que sí. Total, me puse a ver fotos con ellas y supongo que no me hizo falta ver muchas para darme cuenta que esa niña morena tenía razón. A lo mejor es que mi criterio era bastante volátil y no costaba mucho hacerme cambiar de opinión, pero el caso es que mi matrimonio unilateral con Brian empezó allí, en esa clase de balet, y a día de hoy todavía no ha terminado.

brian

Porfavor es que era hasta un poco cani y todo (amémos-le!).

En fin, no os voy a contar todo lo que pasó entre mis nueve y mis veintipocos años, porqué lo voy a dejar para el día que quiera escribir una trilogía. Sin embargo, os dejo las imágenes inéditas del momento en el que el chico que era el protagonista de la pared de mi habitación, me dijo HOLA en el aeropuerto de Barajas.

Al final pasé bastante de la danza clásica y tiré más por el Everybody y el As long as you love me.